La goleta que anuncia la muerte

August 15, 2019

La goleta de guerra Grampus de 12 cañones, 29 metros de la popa hasta la proa, dos palos y velas de lino áspero hinchadas por el viento, seguía silenciosa por la costa de Sabanilla el 1 de diciembre de 1830 a un hombre consumido por la tisis pulmonar.

 

Este arribó de Bogotá por el río Magdalena acompañado de un reducido círculo de amigos. La nave Grampus, que significa delfín gris, fue construida en astilleros de Washington, diez años antes.

 

 Era su tarea reunir información de piratas, movimientos de personas, todo lo que ocurría por islas del Caribe. La goleta, cuya velocidad no podía superar ningún navío ni fragata, tenía un propósito borroso más allá de su tarea oficial: suprimir corsarios y marginales oceánicos que merodeaban en los resquicios del Caribe. ¿Cuál era su propósito cuando el imperio español se desmoronaba por las guerras de independencia? 

 

La goleta rauda, guardaba ávida noticias del hombre que frisaba los cincuenta años, no perdía de vista sus movimientos. La tripulación del Grampus con 77 oficiales surcaba el Caribe, lo asediaba con sistemática curiosidad y preguntas metódicas, que se llevaban en documentos sellados y remitidos para ser evaluados: episodios, chismes, eventos políticos, conjuras y buques por Puerto Rico a La Guajira, desde Sabanilla a Panamá, América Central. Quedaba casi nada del poderío naval español.

 

 A bordo del Grampus, su comandante Joseph Smooth, un curtido oficial, registraba con rigor cada noticia venida de tierra firme sobre la salud del hombre al que acompañaba su médico Reverend. El Grampus era un bergantín militar. Su condición en aguas territoriales de la nueva república de Colombia era ambigua. Se podía confundir la persecución de piratas, que eran ya personajes anacrónicos, con no se sabía que secreto propósito.

 

 Joseph Smooth, de 31 años, comandante de una tripulación convencida de su preeminencia naval para dominar, controlar y marcar, preguntó a las 8:00 de la noche del 14 de diciembre a su cirujano Night: -¿Cuál es el estado de salud del general Bolívar? El Grampus estuvo en la hora indicada, el día señalado, en el momento justo. Reverand quien se había reunido con el médico Night, le había confiado al cirujano de la goleta de guerra norteamericana que Bolívar no tenía chance con sus pulmones.

 

 Night respondió: -de esta semana no pasa. Smooth empezaba a aburrirse de la misión de observar, remitir a su cirujano a preguntar por alguien desconocido pero cuya salud despertaba el interés de sus jefes, despidió a su cirujano y se retiró al camarote. Escribió: “el hombre Simón Bolívar, que llaman aquí El Libertador tiene un estado de salud que supone el peor desenlace”. 

 

El documento lo guardó en la alforja destinada exclusivamente a sus superiores. El 15 de diciembre a las 10 a. m., una goleta con el curioso nombre de Delfín, se adentró mar adentro llevando como único cargamento el registro sobre la salud de Bolívar.

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