Grafiti y conjura contra Bolívar

July 21, 2018


La fascinación que ejercen las ciudades y las marcas, alegorías, emblemas de sus paredes, calles, muros, esquinas. Toda la imaginería espontánea, premeditada o no de los grupos sin o con poder para controlar o asimilar un espacio urbano. Las ciudades existen para ser descifradas. Por supuesto están los relatos que dejamos quienes vivimos en ellas. Los documentos de nuestras relaciones con la máquina burocrática que produce papeles para firmar.

 

O las imágenes que son marcas en la memoria, de como la cultura oral interpreta la conducta de los vivos hoy finados que dejan herencia de fantasmas. ¿Puede uno habitar una ciudad sin descifrar sus marcas? El taxista indicó al techo de la vieja casa en la cuarta con Jiménez, Candelaria. Y me dijo es un fantasma de los niños. Quedé en el aire. Señaló al techo, allí había una figura verdosa, una escultura con aspecto de niño. – Son fantasmas. Dijo.

 

 –Había maldad en la época, son casas viejísimas. -Quinientos dije, y pensé ¿de qué es indicio la frase que circula en la Candelaria de que estas estatuas son alegorías del pasado? ¿La estatua es indicio, emblema o significante de la fantasía popular? Las ciudades son planos que dicen significados. Se puede recorrer sus mundos ocultos en las marcas de las paredes, en las inscripciones, en las alegorías espontáneas o en los emblemas. ¿Qué puede contar una ciudad aún cuando nadie hable? Un símbolo es casi un emblema pero el emblema no es símbolo.

 

Una frase puede convertirse en emblemática de una época. Hay símbolos que pierden su significado y logran en otra época adquirir nuevo sentido. Los símbolos son más viejos que la alegoría. Un símbolo posee imagen icónica, es decir se asemeja a un objeto de la realidad. La forma del corazón no es el corazón, es su imagen que se convierte en símbolo de significados, y de una narración con la cual se identifican miles de personas.

 

Las ciudades producen estas imágenes icónicas para que nos identifiquemos en la cultura. Las alegorías funcionan como una imagen que comunica una idea abstracta. Un puño apretado puede ser la alegoría de la fuerza. Si recorres el centro cultural histórico de una ciudad es probable que uno encuentre marcas, emblemas, alegorías cuyo sentido es escurridizo. En la calle décima con sexta cerca a la plaza Bolívar de Bogotá se puede ver debajo de una ventana una inscripción latina.

 

Esta marca se puede interpretar como emblema: in nefanda nocte septembrina. La marca oculta y debe ser descifrada como marca diciente. En realidad esa noche no fue nefanda, Bolívar vivió una noche de copas una noche loca con Manuelita Beltrán, y los sicarios que lo buscaban lo sabían. Manuelita escuchó ladridos, se levantó de la cama donde Bolívar dormía. Mientras embolataba los sicarios, Bolívar saltó por la ventana y se salvó.

 

La inscripción en latín en la ventana es un emblema, ¿descifrada en el contexto colombiano actual es símbolo o indicio? Inquietante cuestión.

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