Darío, mágico y astral

April 1, 2018

El mundo cabe en la cuchara: sol que pone rojo al tomate, yuca “blanca, desnuda como una estrella”, vinagre de guineo negro y chicharrón voluptuoso en la cama verde de hilos de repollo; eran las cinco pm antes de ir a la casa donde nació el Poeta del Canto Errante y yo paladeaba sabores tropicales cuando escuché: - vigorón, se llama así este plato nicaraguense que está en el léxico de Rubén Darío, me dijo la señora que atendía en la calle de Ciudad Darío. Era la hora del crepúsculo, allá una estrella remota y treinta grados en la sombra.

 

Es esquinera la casa donde nació el poeta de Juventud divino tesoro ya te vas para no volver. En la recóndita ciudad Darío hay casas de tres y de dos siglos. Techos elevados, portones enmaderados de come negro y cumarú. Hacia adentro se agrandan los cuartos, la mecedora da a la calle. –la madre del poeta venía embarazada en una carreta- Voy entre árboles con cisnes ilusorios de “tanta blancura que al cisne injuria”, y me sigue contando el maestro de la Unan, Managua: - Metapa pasó a ser Ciudad Darío en 1920, por amor y por principio del pueblo.

 

 Rubén Darío nació aquí. Indica la estructura maciza de ruedas enormes de una carreta. El cielo es un zodíaco de estrellas sobre el patio. Yo entro a la casa esencial con el sentido común de los trastos domésticos: jícaras para el agua, piedras para moler maíz, calabazos como tetas. En una esquina adosado el sitio por el que he venido a tocar las tablas de la casa de techo de cañizo, las sillas rústicas.

 

La casa existe porque aquí donde apenas cabe la cama de madera forrada de cuero, vió la luz astral el creador de gerifaltes, de la Oda a Roosevelt, de la Marcha Triunfal... Yo soy el amante de ensueños y formas que viene de lejos y va al porvenir. Liberó la literatura en español, la música en la poesía. Cuando salí del cuartico donde Rubén Darío infante de ojos y cabeza de centauro respiraba; tuve la impresión de algo imperceptible, inasible como una libélula.

Y entonces ví la mesa dispuesta. - Junto al cuartico, la sala del oficio de entonces. – La mesa para tabaco, los racimos de hojas prensadas, las formas ocres en el frasco transparente : - En medio del humo que forma el tabaco ve el viejo el lejano, brumoso país, adonde una tarde caliente y dorada, tendidas las velas, partió el bergantín... recita el maestro. Allí en la casita esquinera dirigida a oriente hay un lugar con la fortuna mágica de la poesía.

 

Me quedo. Veo el cielo azul, cirrus de la noche estelas de flechas. La noche es astral. Así lo escribía en muchos versos Rubén Darío. Tengo la corazonada de que el fulgor deslumbrante de la luz del trópico fue definitivo para el niño visionario que nació el 18 de enero de 1867. Lo dijo mi amiga la maestra y rectora Ramona Rodríguez Pérez, en el acto de apertura de la XXXVII Jornada Dariana en la U. Nacional Autónoma de Nicaragua,en Managua, -la poesía de Rubén Darío es de todos, es nuestra identidad.

 

Tomado de Crónica del Quindío.

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