El alambique de donde viene la zumbambica

Hay palabras que andan de boca en boca, se pasean orondas y por andar de la ceca a la meca nunca paran ni en un diccionario.

 

Algunas tienen origen incierto o son de procedencia dudosa y sin linaje. Pero son jugosas y tan oportunas, sobre todo, cuando a quien las dice se le ha salido el apellido. Pero como en una telenovela clásica, un buen día resulta que tiene un ancestro ilustre. Voy a contar la historia de una de estas palabras. 

 

¿De dónde viene la palabra zumbambica o sumbambica? Esta palabra se ha mantenido por pueblos, calles y veredas en la inmensa memoria lingüística del centro del país. Todos la usamos y nadie sabe de dónde viene. Su abanico de significados es amplio. Y por fuera de su entorno cultural y geográfico es una desconocida.

 

Quien la emplea revela su origen; al pronunciarla crea un aura de identidad a su alrededor como si trazara una esfera imaginaria alrededor suyo.

 

 !Ve, esta zumbambica!, ¡El muy zumbabico! Resulta casi imposible retratar a una zumbambica. Todos sabemos cómo decir y cuándo llamar así, pero es una tarea mayor enumerar los rasgos de una zumbambica.

 

La primera dificultad surge cuando uno se pregunta si una zumbambica tiene cumbamba. ¿Es propio de los zumbambicos tener cumbamba? Nadie ha podido describir los ojos de una zumbabica.

 

Creo que se las conoce por la mirada. Que las zumbambicas sean trasnochadoras eso no nos consta. Nadie ha podido decir si a una zumbambica le gusta el reggaetón. Da la impresión que nunca habrá una zumbambica reggaetonera. Es más, pienso que las zumbambicas se mueren por los boleros y los que bailamos salsa.

 

Mi tía me decía: “No vas a ir muy lejos andando con la zumbambica”. Me fui a Bogotá con ella donde nunca las habían visto. Tan poca referencia tenían de las zumbambicas que la llamaron sumerced. Casi me abandona la muy zumbambica. 

Muchos piensan que es una mala palabra con un significado denigrante. En realidad, cuando la usan convierten a la persona que llaman así, en un ser imaginario y seductor. Vale decir en alguien que irradia una atracción y una repulsión por fuera de lo corriente.

 

Lo más inquietante de esta palabra es su origen. No está en ningún diccionario, pero yo presumo que su fonética la emparenta con otras palabras de origen árabe. Alambique, posee una pauta silábica y fonológica semejante. Una zumbambiqua sale del alambique. En el árabe clásico se llamaba imbiq al recipiente que en árabe hispánico es alambiq.

El alambique sirve para destilar una sustancia volátil. Mi hipótesis lingüística es que las dos palabras están emparentadas y la callejera, aventurera zumbambica viene del árabe clásico. Y como la sustancia que produce el alambique, la zumbambica es volátil, y por andar de la ceca a la meca no le gustaba tampoco a mi abuela. “!Esa zumbabica!”, decía- “terminará enredada con el zumbambico”.

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